Historia
Siempre he pensado que esta sección de las páginas de lo pueblos no se la leía nadie y que, por tanto solo servía de relleno, pero claro, no puedes hacer una página de un pueblo sin contar un poquito su historia, usos y costumbres. Ahí van.
En principio, Carcelén era una pequeña aldea de la villa de Almansa, pero en 1260 fué añadida al obispado de Cartagena. Más tarde, Don juan Manuel cedió esta villa a su hijo Sancho.
En el Siglo XIV, el concejo de Jorquera intentó recuperar Carcelén, pero el 9 de abril de 1398, un mandato real dictaminó que la villa fuera devuelta al Marquesado de villena, concediendola todos sus derechos.
Carcelen tiene pués más de 600 años como villa independiente ya que obtuvo esta condición en 1398. Fue en 1998 cuando cumplió estos 600 años y fue también entonces cuando se cumplieron 600 años en que el municipio se separó de Jorquera para constituirse como villa independiente con jurisdicción propia.
Una aproximación al marco histórico de este hecho nos sitúa en el tiempo en que Don Juan Manuel, dueño del señorío de Villena, le entrego Carcelén a su hijo natural Sancho Manuel para proporcionarle los recursos económicos necesarios para vivir, y , a la vez, para que atendiera a la repoblación de sus desiertas latitudes. A causa de enfrentamientos sucesorios en la corona castellana , los miembros de la familia Manuel cayeron en desgracia y tuvieron que huir de Castilla dejando sin protección sus tierras. Fue este el momento en que Jorquera, en un golpe de fuerza, se apoderó de Carcelén, pues siempre había sido su aldea y, por tanto, creía justificado recuperarla.
Después de muchos años de intentos y pleitos, el 9 de Abril de 1.398, la última sucesora de Sancho Manuel, su hija Doña Constanza, consiguió un mandato real para que la villa le fuera devuelta. Así las cosas, el concejo de Jorquera no tuvo más remedio que obedecer las órdenes de su Señor, Don Alfonso de Aragón, que por entonces era el propietario del Marquesado de Villena, y procedió a devolver a Carcelén sus derechos territoriales y jurisdiccionales.
El pergamino, firmado por los miembros del concejo de Jorquera, en el que se reconocía la independencia de Carcelén, estuvo mucho tiempo custodiado en el archivo municipal, pues era preciso no olvidar el compromiso adquirido entre ambas villas en caso de nuevas desavenencias. El documento se perdió en el saqueo a que fue sometido en tiempos de la Guerra de Sucesión.
Sin lugar a dudas, su más magnífico monumento es su castillo-fortaleza datado en el Siglo XIV y reformado en el Siglo XV, nombrado como “Castillo del Conde de Casal”. Puede apreciarse la Torre del Homenaje, conservando su estructura militar. Es de planta cuadrada y acaba con cuatro torreones redondos.
Su orígen es confuso, pudo ser un calabozo, ya que ha sido utilizado como cárcel en numerosas ocasiones, o propiedad de un noble. Posteriormente fué utilizado como aulario y ayuntamiento.
Al morir Felipe II, su tercera esposa Dª Isabel de Valois, se retiró a esta Fortaleza con su padre Enrique, encargado de la defensa de este Castillo, por orden de su Majestad, y de Isabel muy devota de la Virgen del Carmen, hizo edificar frente al Castillo, una pequeña ermita con la Virgen del Carmen, a la que visitaban de manera frecuente, en compañía de su doncella. De esta ermita solo queda el sitio, que se ubicaba en la falda de Peña Blanca.
En la villa de Carcelén se encuentra la iglesia parroquial de San Andrés Apóstol, reformada a finales del siglo XVIII, es una construcción de planta rectangular de poca altura. En templo aloja algunas imágenes de los siglos XVII y XVIII, unas son murcianas de carácter salzillesco y otra es una talla sevillana del Niño Jesús.
La Ermita del Santo Cristo de las Eras es una construcción barroca de los siglos XVII y XVIII, con planta de cruz latina, cúpula en el crucero y larga nave principal.
Entre las imágenes del templo destaca un magnífico Crucificado del siglo XVI, un San Joaquín de Roque López y una Santa Rosa de Salzillo.
La noche del 23 de agosto, aparece como síntesis de tres grandes mitos agrarios : el Sol, el Fuego y el Sacrificio Cristiano de la Cruz, en un ritual que sirve como símbolo de identidad de una comunidad : Carcelén.
Se repite, presumiblemente desde miles de años un ceremonial “sagrado”, cuyo valor, oscuro, revive una clave inquietante, que relaciona al ser humano con el mundo agrario : un rito que quizás nunca fue explicado.
Los montones, el fuego inicial y final, no son arbitrarios. El primero está situado en lo alto de la “Piedra del Mediodía”. Es el recuerdo de esa relación mágica que debió de ser iluminada permanentemente, a lo largo de todo el año, exactamente en el momento que el “Sol” se encuentra en el Cénit de su recorrido, haciéndola emerger de la oscuridad.
El fuego final se localiza en las “eras”, lugar de la recolección y el centro de la vida agrícola rural.
La fiesta consiste en una carrera de antorchas nocturnas, monte a través, en un descenso desde la Peña Blanca hasta la Ermita del Cristo. Durante su carrera, incendian varias hogueras, algunas de las cuales, en la cima del monte, son visibles a decenas de kilómetros, desde la llanura de Albacete.
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